Esta zona ha contado a lo largo de los siglos con distintas invasiones que han creado su propia indosincrasia. Sus primeros habitantes fueron los vetones, un pueblo prerromano, de la rama celta, que estableció sus asentamientos entre los ríos Duero y Tajo. De los vetones quedan una serie de castros, poblaciones fortificadas, que contaban con diversos recintos, algunos para el ganado y mostraban un importante grado de civilización.
Uno de estos castros se alzaba en el espacio que hoy ocupa el castillo de Valdecorneja, en El Barco de Ávila. La invasión romana en la zona ha dejado algunos vestigios como restos de puentes, calzadas y fuentes que nos hablan del dominio romano. Como consecuencia de la ocupación árabe, se mejoró notablemente la agricultura y se construyeron pozos de agua dulce. Los nombres de algunos pueblos de la zona como Navamorisca, Navalmoro y Navamures recuerdan la ocupación mahometana. También fue notable la presencia judía, dedicándose a ejercer los más provechosos y artísticos oficios.
En la Edad Media y Moderna aparecen señoríos y familias nobles que dejaron vestigios en la comarca: Señores de Valdecorneja, Pimentel, sede del obispado, la Casa de Alba, etc... hicieron de este lugar su residencia habitual durante muchos siglos, marcando política, social y económicamente la vida y el futuro de estas tierras. Es importante destacar las huellas que dejaron al pasar por los pueblos de esta zona, las distintas civilizaciones: puentes romanos, iglesias de diferentes estilos, castillos medievales, casas de piedra blasonadas, palacios...Todo ello hacen de esta comarca una parada obligada para descubrir su patrimonio cultural.